Diferencias entre los distintos tipos de luz artificial

Desde que se invento la luz artificial mediante energía eléctrica, hace ya más de un siglo, la evolución de las fuentes lumínicas ha sido de mejora y creación continua.

Hoy día disponemos de bombillas incandescentes, halógenos, tubos fluorescentes, bombillas de bajo consumo y luces LED.

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Luz LED

Su abaratamiento, durabilidad, eficiencia energética y gran rendimiento lumínico con respecto al resto de tipos de luz artificial ha permitido que este tipo de luz le gane terreno a los modelos tradicionales.

Este tipo de luz basa su tecnología en diodos emisores que no emiten calor dando lugar a una vida útil mucho más larga que la luz fluorescente. Hay que añadir que los diodos que emiten la luz no generan calor el circuito que los maneja si lo genera, pero es una cantidad de calor mínima y hay una alta experiencia enfriando y disipando el calor en los dispositivos electrónicos.

Otra ventaja que ofrece este tipo de luz es la calidad y variedad de color, donde este se produce desde el origen de la luz, mientras que en los otros tipos de los que hablamos mas abajo se suele conseguir con algún barniz aplicado sobre la ampolla de la bombilla.

Luz fluorescente compacta (bajo consumo)

Las comúnmente llamadas bombillas de bajo consumo son realmente luces fluorescentes con una ventaja principal el formato rosca que permite sustituir las bombillas tradicionales por estas de menor consumo.

Por la tendencia que presenta el mercado y las características de mejora que ofrecen las luces LED considero que dentro de poco veremos como estas bombillas también se prohibirán.

Luz fluorescente

La historia de de este tipo de luz se remonta a casi a la invención de la bombilla incandescente, pero su alto costo de instalación y mantenimiento provocó que apenas se usará. No fue hasta mediados del siglo XX que las mejoras en este sistema de iluminación la volvieron un dispositivo de alta popularidad.

Realmente la luz fluorescente ha sido conocida por su extrema eficiencia en contraposición a las bombillas de toda la vida y los halógenos.

Algunas de las mejoras que fueron incluyendo son la disminución del tiempo de encendido y del parpadeo, que se ha vuelto casi imperceptible.

Este tipo de luz se recomienda usarla en lugares donde se requiere que esté encendida de continuo, y evitar así estar encendiendo y apagando ya que es cuando más energía consume. Estas características han provocado que haya sido muy usada en ambientes de trabajo y oficina, pero debido a que es una luz no-continua (con parpadeo aunque nuestro ojo apenas lo note hoy día) no se recomienda su uso para lectura ni trabajo fino.

Aunque no está prohibida en Europa ya hay muchos países que la están eliminando de la comercialización, además del hecho de que las luces LED están comiendo el terreno a todos estos tipos de luz artificial.

Luz halógena

Se puede considerar a tipo de luz como la siguiente evolución de las bombillas incandescentes, debido a que tienen una mayor eficiencia energética y son capaces de aportar más lúmenes por vatio consumido, así como permitir dispositivos más pequeños que los focos incandescentes.

Incluso con esa mejora en eficiencia energética y rendimiento lumínico la luz halógena está considerada como de alto consumo energético y en el 2018 fue prohibida su venta y fabricación.

Luz incandescente

Este tipo de luz es la más tradicional y con ella hemos iluminado nuestras casas y negocios durante largo tiempo.

Durante un tiempo ha convivido con otras fuentes de luz artificial más eficientes como los tubos fluorescentes compactos (Bajo consumo) y las luces LED, pero desde el 2012 las bombillas incandescentes tradicionales están prohibidas en Europa.

El gran problema de este tipo de luz es la ineficiencia energética, ya que aproximadamente solo un 15% de la energía consumida es convertida a luz visible y el resto es calor y energía radiante que escapa a nuestra percepción humana. Además de una vida útil muy corta.

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